Una extracción dental se realiza como preparación para un tratamiento de ortodoncia o cuando un diente está demasiado dañado como para intentar salvarlo con un tratamiento de conducto, un tratamiento periodontal o una corona. Los dientes perdidos se pueden reemplazar con implantes dentales, coronas o puentes, o dentaduras removibles.
Una extracción dental, en pocas palabras, es la remoción de un diente de la boca. Una vez anestesiada la zona, el dentista extraerá el diente, y si es necesario, colocará suturas para cerrar las encías. Su dentista puede recetarle o recomendarle medicamentos para ayudar a controlar cualquier dolor o inflamación posterior al procedimiento.
Objetivo principal de una extracción dental:
Aunque el tiempo de cicatrización dependerá del tipo de cirugía y de la ubicación de los dientes, debe recuperarse entre 7 y 14 días.
Se formará un coágulo de sangre en la encía. El coágulo de sangre ayuda a la cicatrización y es importante protegerlo. Si el coágulo de sangre se desprende o se rompe, puede exponer la encía y provocar alveolitis. No sólo afectará el proceso de cicatrización, sino que la cavidad también puede provocar mal aliento y dolor.
Es normal sentir una ligera molestia una vez que desaparece el efecto de la anestesia. Además, podría presentar inflamación y sangrado residual 24 horas después de la extracción.
Los cuidados afectarán el tiempo de cicatrización, así que siga las instrucciones del dentista. Aquí hay algunos consejos:
Normalmente, el primer paso en los procedimientos de extracción dental es adormecer el área con un anestésico local. Durante el proceso de extracción, se siente poca o ninguna sensación. Algunos pacientes mencionan sentir presión cuando se extrae el diente.